Asfixia por inmersión en Chile: una tragedia prevenible en la infancia
- Infancia Segura
- hace 2 días
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La asfixia por inmersión —también conocida como ahogamiento— ocurre cuando una persona experimenta insuficiencia respiratoria tras estar sumergida en agua u otro líquido, lo que puede llevar a daño cerebral o muerte en cuestión de minutos si no se actúa con rapidez. Esto la convierte en una de las emergencias pediátricas más graves, especialmente durante el verano, cuando aumenta la exposición al agua en piscinas, playas, ríos y lagos. Pero sobre todo al termino del verano las ultimas semanas y en el recambio de veraneantes de finales de febrero e inicios de Marzo , donde padres y cuidadores estan acostumbrados a la piscina y piensan que tienen dominado el escenario pero no conocen el sistema real de protección y seguridad para sus hijos, las 5 capas de seguridad.
¿Cómo afecta en Chile?
Aunque no existe una estadística anual oficial publicada recientemente con detalle por el Ministerio de Salud, diversos informes y publicaciones especializadas coinciden en que:
La asfixia por inmersión se mantiene entre las principales causas de muerte no intencional en niños pequeños en Chile, siendo especialmente frecuente en menores de 1 a 4 años.
En datos previos al 2019, se estimaba que alrededor de 340 personas mueren por accidentes acuáticos cada año, y un porcentaje significativo de esas muertes corresponde a niños y adolescentes.
Diversos análisis clínicos y de urgencias pediátricas confirman que la primera causa de muerte en niños de 1 a 4 años en períodos de verano es la asfixia por inmersión, con hasta el 50-70 % de los accidentes ocurriendo en piscinas privadas o familiares.
Estas cifras ponen de manifiesto que incluso donde hay supervisión adulta, los accidentes pueden ocurrir rápida y silenciosamente, debido a la falta de barreras físicas, atención activa y habilidades de natación desarrolladas.
Edad y riesgo
El riesgo de asfixia por inmersión es especialmente alto en niños pequeños:
En Chile, es destacada como la principal causa de muerte no intencional en niños entre 1 y 4 años, superando incluso otros accidentes clásicos en esta franja etaria.
Globalmente, las muertes por ahogamiento afectan desproporcionadamente a los niños menores de 5 años y a jóvenes, una realidad que también se traslada al contexto chileno.
En países como Canadá, entre las causas de ingreso hospitalario por incidentes con agua, cerca del 80 % de los casos en menores de 9 años involucran a niños pequeños, subrayando una tendencia internacional que también se observa en Chile. (health-infobase.canada.ca)
Temporada de verano y semanas críticas
En el hemisferio norte (Canadá, EE. UU.), los informes de seguridad acuática muestran que la mayoría de ahogamientos ocurren en los meses cálidos, típicamente entre mayo y septiembre, con picos durante las actividades recreativas familiares en piscinas y aguas abiertas. (The Weather Network)
En Chile, donde el verano va de diciembre a marzo, la época de mayor riesgo coincide con este período de calor intenso, en especial en las últimas semanas del verano, cuando:
La afluencia a playas, lagos y ríos es más alta.
Las piscinas caseras y espacios recreativos están plenamente en uso.
La supervisión adulta puede disminuir por cansancio o distracción.
Si bien no hay cifras oficiales mensuales que detallen si las últimas semanas de verano concentran más muertes por inmersión, la lógica epidemiológica y las experiencias en países con estaciones marcadas sugieren un incremento de incidentes en los momentos de mayor exposición al agua durante el verano.
Lecciones de seguridad acuática de EE. UU. y Canadá
Los programas de water safety más reconocidos en Canadá y Estados Unidos —como las campañas de la Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor (CPSC, por sus siglas en inglés) o directrices de seguridad acuática de la Policía Montada de Canadá— destacan varios puntos clave:
Supervisión activa y constante: establecer un “water watcher” adulto responsable que vigile sin distracciones.
Barreras físicas alrededor de piscinas: cercas altas, bloqueos y cubiertas para impedir accesos no supervisados.
Entrenamiento en natación y flotación: inscribir a los niños, desde edad temprana, en clases de natación reconocidas.
Dispositivos de flotación personal adecuados cuando corresponde, en entornos naturales o con corrientes.
Conocimiento de RCP y primeros auxilios para actuar con rapidez en caso de emergencia.
Estas recomendaciones han demostrado reducir la incidencia de muertes por inmersión en comunidades donde se aplican consistentemente y pueden adaptarse al contexto chileno.
Infancia Segura: un compromiso con la prevención
Desde Infancia Segura, la prevención de la asfixia por inmersión es una prioridad innegociable. Basándonos en la evidencia internacional y en la realidad chilena:
Promovemos la educación de familias y cuidadores sobre los riesgos reales del agua, incluso en piscinas privadas.
Instamos a integrar la seguridad acuática de las 5 capas como parte de cualquier plan de verano familiar: supervisión activa, barreras de seguridad, natación desde edades iniciales , elementos de flotación apropiados y entrenamiento en RCP.
Defendemos la creación de políticas públicas que incentiven la instalación de barreras físicas en piscinas y la capacitación profesional en seguridad acuática en centros educativos y condominios
La asfixia por inmersión no es un accidente inevitable: con medidas adecuadas, supervisión efectiva y educación, las tragedias se pueden reducir sustancialmente.



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